Eddye


¡¡Prrr Hola amigos y amigas de Sonrisas de gato!!

♡ Hoy os traemos la historia del angelito gatuno Eddye, que desafortunadamente ya no se encuentra entre nosotros. Una persona muy especial ha querido compartir sus palabras en el cielo de los gatos, para recordar a su estimado amigo peludo. Descansa en paz, Eddye.

“Nació el 15 de Junio de 1995. Claro que, por aquel entonces, yo no sabía de su existencia, ya que yo no era más que un futuro pensamiento en la mente de mis padres.

Su madre se escapó de casa y tuvo una pequeña aventurilla con un arrabalero de la zona. Como resultado, él y sus hermanos nacieron y cada uno fue entregado a ciertas personas de diferentes lugares. El actor español Jordi Cadellans se hizo con él y lo bautizó con el nombre de Eddye. Por supuesto, ningún miembro de mi familia hubiera elegido ese nombre si estuviera en nuestras manos; no por mal, más bien porque nos gustan los nombres complicados.
Durante sus 6 primeros meses de vida siguió una dieta vegetariana, viviendo como le diera la gana y actuando como un minino consentido. Esto cambió cuando, a consecuencia del trabajo de su amo, fue adoptado por una joven pareja, que ahora son mis padres.

Siempre fue un rebelde, a pesar de que mi padre procuraba de todas las maneras posibles que no fuera tan gruñón, hasta llegar a cierto punto en el que le tuvo que castrar, y aún así, a pesar de haberse sosegado un poco, seguía siendo el gato agresivo al que todos temían. Persona que visitaba su casa, persona que era atacada; sobre todo, si era un hombre adulto. Los únicos que se encontraban a salvo de esta pequeña fiera en su casa, eran mis progenitores. Por eso, meses antes de mi nacimiento, comenzaron a temer que cuando yo llegara a casa fuera atacada. Así que buscaron refugios donde pudieran dejarlo por si las cosas salían mal. Pero no fue así. Cuando yo llegué, él me aceptó como una más de la familia, y aprendió a amar a ese bebé más que a ningún miembro de mi familia. Yo le quería desde el primer día que le vi, estoy segura, aunque no lo recuerde, sé que así fue. Por algo su nombre fue mi primera palabra.

Lo recuerdo como un pequeño demonio que no aguantaba las tonterías de nadie, exceptuando las mías, y las de mis hermanos más tarde. Pero era mi pequeño demonio. Uno con el que la textura de acariciarle me transmitía una calma constante. Su maullido me alegraba, me hacía sentir que estaba ahí, que lo tenía, que era mi gatito. Parece una tontería, pero cuando cumplió los 18 años sentí que nunca moriría, que sería eterno, inmortal. Claro que ahí, en realidad, empeoró todo.
Primero las cataratas, y luego el tumor que se le extendió por gran parte del cuerpo.

Murió el 13 de Octubre de 2013.
Yo por aquel entonces tenía doce años y puedo afirmaros que está en la lista de los diez peores días de mi vida. Le echo mucho de menos. A él y a sus ojos color esmeralda, sus ronroneos y sus mordiscos cariñosos en la nariz, que casi te podían hacer piercings. Le quería, y le quiero. No le voy a olvidar nunca, porque para mi no fue perder a una mascota, fue perder a la mascota, al amigo.
Siempre en mente, mi diablillo”.

♡ Artículo: Sara Fuentes 

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